Bienvenidas y bienvenidos todos.

Leyendo desde hace tiempo todo lo que puedo sobre Responsabilidad Social Corporativa, últimamente he leído con más interés escritos de Alberto Andreu, Doctor en Economía y profesor de la Universidad de Navarra y coincido en pensar que desde hace tiempo muchos directivos de empresa vienen diciendo como muletilla que la RSC es devolver a la sociedad lo que la sociedad nos ha dado.

Este planteamiento no parece adecuado porque hablando en propiedad, solo se devuelve lo que se ha obtenido de manera ilegítima, ya que tal como dice la Real Academia Española, devolver es restituir algo a quien lo tenía antes, o bien es corresponder a un favor, o a un agravio.

Si una empresa no presta atención a los derechos humanos, ni al respeto y a la integridad moral de las personas mientras produce riqueza y después pretende distribuir parte de la riqueza producida casi de forma de limosna, no es una empresa socialmente responsable.

Ni la “filantropía”, ni el “marketing con causa” ni el “marketing social”, son admisibles si la procedencia de los recursos no es ética porque sería como pretender comprar una reputación inmerecida.

La idea que mejor encaja con la RSC no es la de devolver, sino la de contribuir.

Porque contribuir supone dar o pagar la cuota que toca por un impuesto (que no es ni más ni menos que cumplir las leyes); o bien como segunda acepción de contribuir es aportar voluntariamente con una cantidad para un fin determinado (que podría equipararse con acción social); y la tercera es ayudar y concurrir con otros al logro de un fin de valor social (que podríamos entender como maximizar el impacto positivo de una empresa en la sociedad).

El concepto de contribuir, es mucho más adecuado porque, además de poner en juego recursos (no solo económicos) para causas sociales, sobre todo pone el énfasis en la forma en la que desarrolla su negocio, porque la RSC no es tanto lo que se dona, sino con la forma en la que se generan los ingresos.

Nos sentimos cerca de las empresas que generan sus ingresos atendiendo a tres criterios:

  • Cumplen las leyes (porque pagan sus impuestos, porque respetan los derechos sociales de los trabajadores, porque pagan a tiempo a los proveedores, porque cumplen la legislación ambiental, etc.);
  • Minimizan los impactos negativos de su actividad en todo su huella (porque implantan códigos éticos para homogenizar el comportamiento la empresa, respetan los derechos humanos en su cadena de suministro,  asumen compromisos públicos, por ejemplo, para reducir de emisiones de CO2 y favorecer el residuo 0, etc.); y
  • Maximizan los impactos positivos de su actividad y de su oferta de productos y servicios (diseñan e innovan en sus productos para reducir las brechas -económicas, de género, de capacidad, o de edad-, lanzan iniciativas sociales vinculadas al corazón de su negocios, etc.).

Ese es el imaginario correcto de la RSC: cumplir la ley, minimizar los impactos negativos, y maximizar los positivos. En definitiva, ganar dinero legalmente y, además, legítimamente.

En realidad, estos criterios son los que encontramos en las Directivas de la Unión Europea, o incluso en la Norma ISO 2600 o en el Índice de Sostenibilidad del Dow Jones.

Hoy queremos reconocer a un buen número de empresas aquí representadas, su compromiso y su contribución a la causa de Novaterra precisamente, en línea de todo lo que acabo de comentar.

Miren… el paro, el desempleo que conduce a la pobreza y la exclusión de muchas personas, no solo produce un enorme sufrimiento en los grupos más frágiles y fragilizados de nuestra sociedad valenciana y española, sino que genera brecha y fractura social que puede llegar a incidir incluso en la estabilidad de una sociedad democrática.

Compartir con vosotros, con tantas empresas aquí presentes, el empeño de nuestra fundación en ahorrar el sufrimiento de tantas personas, así como en reducir la indeseable fractura social de la sociedad valenciana, es un lujo por el que nos felicitamos muy sinceramente.

Y somos ambiciosos y aspiramos a más. Porque Novaterra quiere ser el proyecto de muchos, de muchas personas, de muchas entidades y de muchas empresas. Con nuestras empresas sociales, sentimos que también formamos parte del tejido empresarial valenciano. Y tenemos el empeño de construir una red de Empresas Responsables Interconectadas, como reza el título de este encuentro nuestro de hoy, porque la empresa, las empresas, son sociedad civil y nosotros, con toda la modestia del Mundo, pretendemos contribuir a la vertebración de la sociedad civil valenciana en torno a objetivos sociales y solidarios.

En nombre del Patronato a quien represento y en el mío propio, os expreso nuestro agradecimiento y os pido, os pedimos, vuestra colaboración para extender esta red, os pedimos que nos ayudéis a sumar a más empresas y empresarios a este proyecto que ya es de tantos, para que el impacto social que pretendemos se amplíe porque juntos, muchos, podemos mucho.

Gracias. Muchas gracias a todas y a todos por vuestra ayuda y compromiso con la Misión de Novaterra.

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