Ángel

Ángel llegó a Novaterra hace ya dos años como muchas otras personas “por casualidad y con desesperación, derivado de los Servicios Sociales”. Hombre, con cargas familiares y rozando los 45 años. Para muchos “población en riesgo de exclusión social”. Para Novaterra: “Ángel”.

El primer recuerdo que tiene de Novaterra es “la sonrisa de Miriam, la técnico de inserción que me atendió”. Y entrar a formar parte de “un grupo de personas desesperadas como yo, que intentaban ver algo de luz en el camino en esa búsqueda de cualquier trabajo que pasara por sus manos”, recuerda Ángel.

“Empecé a ir los miércoles a la búsqueda de las ofertas de empleo y a preparar esos currículum bien hechos que nos enseñaron a hacer. También aproveché para obtener el carnet de manipulación de alimentos en el CDT y hacer algún otro cursillo.”

La oportunidad

Novaterra Catering, empresa social promovida desde la fundación, supuso la primera oportunidad para darle la vuelta a la situación de Ángel. Primero como extra de camarero en los eventos de Novaterra Catering. Luego llegaron los contratos a media jornada. “Empecé a conocer a la gente más maravillosa y comprometida que nos daba esa ilusión de seguir para adelante con la enseñanza de una profesión, pero sobre todo con un gran respeto”.

Pero Ángel era capaz de mucho más. Así que siguió formándose, obteniendo el certificado de profesionalidad en dirección de restauración. Novaterra le apoyó en el proceso, permitiéndole un horario que pudiera compaginar con el curso. Y ofreciéndole después “la gran confianza de llevar la gestión de la cafetería de la Base de Telecomunicaciones de la ONU”.

“Con el tiempo han llegado a ser como una gran familia para todos nosotros. Siempre estaré orgulloso de haber llegado hasta donde he podido gracias al gran equipo que es Novaterra”.

Ángel está ya preparado para el mercado laboral, y su lugar en Novaterra Catering debe quedar libre para otra persona a la que brindar esta oportunidad. “Estoy dispuesto a seguir luchando por un puesto de trabajo más digno y  bien remunerado.”

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Su secreto

Pero Ángel tiene un secreto que le permite mantener esa sonrisa inquebrantable día tras día, hora tras hora. Jamás en los dos años que nos conocemos la ha perdido.

Teníamos que conocer cuál era ese secreto, que le hace seguir adelante con lo que se propone con ese optimismo enérgico. Y me lo contó…

Jimena es la mayor de los tres hermanos. A sus 8 años y según su padre “lleva la batuta e intenta llevar el mando sobre sus dos hermanos más pequeños. Es algo cabezota y mandona como yo”. Y hace poco ha descubierto una de sus pasiones: el baile. Sus padres están haciendo todo lo posible por apoyarla en su empeño.

Ángel de 7 años es el chico “de en medio”. Amable, listo, curioso y tenaz, nunca deja nada a medias. Ángel tiene otro talento que a sus padres les tiene embobados: Una gran habilidad social para relacionarse. “Cuando vamos a cualquier sitio se relaciona con cualquier persona. Da igual la edad que tenga, enseguida lo ves entablando una conversación como si se conocieran de siempre”.  La pasión de Ángel es el ajedrez, y la desarrolla en la escuela de ajedrez en Quart de Poblet.

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Por último la pequeña Aitana, “la princesita de 4 años y medio”. Ser la pequeña a veces no es fácil. Lo que la ha hecho independiente y resuelta. Ha aprendido todo de sus hermanos mayores. Es “una campeona con todas las letras. Super cariñosa, atenta hacia nosotros, lo comparte todo”.

La pasión de Aitana… “Le encanta jugar conmigo a las cosquillitas en cuanto llego del trabajo. Aunque este cansado de un día agotador, ella me contagia de su alegría y no para de achucharme hasta que le hago caso y nos ponemos a jugar”.

Jimena, Ángel y Aitana son el secreto de Ángel, y como el de Ángel el de tantos otros padres y madres que luchan por obtener ese deseado empleo.

Mis hijos, y mi media naranja, Marial, son mi vida y no sé qué sería de mi sin ellos. Son mi motor de lucha contra viento y marea. Y me hacen el hombre más feliz de la tierra”.

“Llevo tanto tiempo esperando esa ilusión de llegar a tu casa y saltar con ellos de alegría diciendo: “El papa lo ha conseguido tiene un buen trabajo para que no os falte de nada hijos míos. Sueño y me emociono pensando esto día tras día con esa ilusión que esperamos tantos padres en estos tiempos tan difíciles que nos han dado. Sólo el ver sus caras felices esperándote cuando llegas a casa y te están esperando con esas sonrisas y abrazos te ayuda a seguir y seguir luchando por ellos.”

Y esa noche es esta noche.

Porque Ángel hoy nos acaba de comunicar que ha encontrado ese empleo ansiado y soñado. Empieza este mismo lunes. Un lunes que nunca olvidará. Ni nosotros tampoco.

¡Mucha suerte Ángel!

Tú puedes hacer posible más finales felices como el de Ángel

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