Novaterra crea una empresa de catering que combina el impacto social y el medioambiental

El gerente de la Fundación Novaterra, Christian Mecca.

AMAT SAPENA VALENCIA Ayudar a las personas en riesgo de exclusión social y respetar el mediomabiente. La Fundación Novaterrra ha ideado un proyecto para crear empresa de catering que pretende combinar esas dos premisas y que ha sido ha sido seleccionado por la Obra Social la Caixa en la primera edición del Programa de Emprendimiento Social. El gerente de la fundación Christian Mecca asevera que “es una empresa que ofrece servicios de catering, bien para eventos de empresas o bien para particulares, pero con la particularidad de que nuestros empleados son personas que se encuentran en una situación de vulnerabilidad o en riesgo de exclusión social. Es decir, aquellos que por tener una edad avanzada o carecer de una formación tienen muchas dificultades para encontrar un puesto de trabajo. Pero ademàs, nuestra empresa tiene una gran sensibilidad por el medio ambiente y en nuestros servicios usamos servilletas hechas con papel reciclado, hacemos una recogida selectiva de los residuos, por poner solo unos ejemplos”.
Mecca destaca la dificultad de encontrar un hueco en el mercado, más acusada todavía en el contexto de la grave crisis económica en la que está sumida España. “Si crear una empresa ya es difícil de por si más complicado lo es para una que tiene la inserción sociolaboral como fin, pero esa es nuestra lucha”. El dirigente de la fundación lamenta que la recesión ha provocado que las ayudas a este tipo de empresas hayan sufrido los efectos de la tijera de los recortes. “Entidades como la nuestra han dependido mucho de las subvenciones de las administraciones. Han habido muchos recortes y por eso nos tenemos que espabilar y buscar otras alternativas”. Y de ahí surgió la oportunidad que ofreció la Caixa. “Si además de generar un volumen de negocio produces una rentabilidad económica, social y medioambiental está claro que la iniciativa es más atractiva. La Caixa lo vio claro y lanzó un programa de emprendimiento social. Se presentaron 475 proyectos y al final, después de unos procesos de selección, quedaron 20, entre ellos el nuestro. Después de valorar el impacto social y la capacidad de gestionarlo, fue el único en Valencia que fue seleccionado. Nuestro proyecto creo que aún está más legitimado por el alto nivel de exigencia de la Caixa”.
La entidad financiera catalana aporta 25.000 euros a este novedoso proyecto de catering, “con la originalidad de que si ganamos dinero, un 5 por ciento de esos beneficios lo has de devolver y la Caixa los invierte en otras iniciativas similares”, asevera Mecca, que remarca los beneficios de programas que la Caixa ha puesto en marcha, como “uno que se dedica a formar a nivel gerencial para incorporar herramientas teóricas y prácticas para mejorar la gestión de las empresas. La Caixa nombra un tutor que se dedica a vigilar el proyecto. No solo se trata de dar dinero, hay otras cosas que ayudan a que el plan tenga proyección”.

Competitivos como otras empresas
El gerente de Novaterra incide en que la empresa de catering “ha de ser sostenible, no queremos ser una firma que se dedique a servir caterings de entidades sociales. Nuestra intención es ser competitivos como cualquier otra empresa. El año pasado hicimos 72 caterings y varios de nuestros clientes han repetido, señal de que trabajamos, como mínimo, igual que otras empresas. Eso nos indica que vamos por el buen camino y queremos seguir creciendo”. Mecca afirma que tienen dos líneas de negocio. “Una es de eventos como bodas, bautizos, comuniones, recepciones, cócteles, etcétera y la otra está orientada a dar servicio a colegios, residencias y hospitales. Nosotros vamos contratando camareros según los pedidos de clientes, damos de alta y de baja dependiendo de la faena que tenemos”.
Como la empresa quiere ser competitiva en un mercado exigente, “el nivel de nuestro trabajo ha de ser alto. Disponemos de una trabajadora que hace de coordinadora, es una especie de acompañante que tiene la responsabilidad de que la tarea salga adelante. El evento contratado ha de salir perfecto pero también tenemos una responsabilidad con el trabajador”, asevera Mecca.
Pero la inserción social solo es posible si hay empleo y ese es el reto de la Fundación Novaterra. “Nosotros tenemos unos patronos, 17 asociaciones y 36 personas físicas que con sus aportaciones permiten nuestra labor que se vertebra en torno al empleo. Estos patronos tienen una serie de empresas como colegios, residencias o pisos de acogida y nuestra meta es ir gestionándolos”.
Los trabajadores de las distintas empresas de la fundación proceden “del patronato pero también hay personas que han tenido algún problema con la drogadicción y que cuando ya están a punto de rehabilitarse se les da la oportunidad de tener un empleo y también otras que tienen muchas dificultades para encontrar un trabajo. También viene gente de los servicios sociales. Ahora tenemos unas 30 personas empleadas. El perfil ha cambiado, antes una persona perdía su empleo por un problema de drogas o alcohol y ahora sucede que pierdes el puesto de trabajo y caes en las drogas o el consumo de alcohol”, señala Mecca.
El directivo de la fundación insiste en que la empresa de catering no ha nacido “para ser contratada por entidades sociales, no queremos que adquieran nuestros servicios por nuestra función social sino por nuestra calidad. Deseamos que nos vean como cualquier otra empresa del sector y si se fijan en nosotros que sea por la calidad y el precio que ofrecemos no por ayudarnos. Tenemos prohibido vender al cliente el tema social ya que nuestro producto es lo suficientemente bueno de por si”.

2012-05-01  Levante

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