El IX Informe sobre Exclusión y Desarrollo Social en España 2025, elaborado por la Fundación para el Fomento de Estudios Sociales y de Sociología Aplicada FOESSA y Cáritas Española, ofrece un retrato de un país en el que la exclusión social adquiere un carácter estructural. El resultado del exhaustivo estudio no solo se rige por datos meramente económicos en sus más de 700 páginas, sino que cuenta con un análisis multidimensional en el que han participado 140 investigadores de 51 universidades, amén de una encuesta realizada en más de doce mil hogares de todo el país.
La exclusión severa en España ya ha atrapado a 4,3 millones de personas, un 52% por encima de 2007. El estudio revela que casi la mitad de la población ocupada (47,5%) se encuentra en situación de precariedad laboral y que uno de cada cinco habitantes (20,2%) vive por debajo del umbral de pobreza. Los datos muestran además la persistencia de la desigualdad educativa y la vulnerabilidad de la población migrante, factores que condicionan el acceso al empleo y la integración social.
El empleo deja de ser garantía de inclusión
El informe cifra en 11,5 millones de personas las que trabajan en condiciones precarias, con predominio de empleos temporales, a tiempo parcial involuntario o con bajos salarios. La tasa de paro general es del 10,6%, pero asciende al 24,9% entre jóvenes menores de 25 años, y al 26,4% entre mujeres jóvenes.
Las mujeres presentan 2,3 puntos más de desempleo que los hombres (11,8% frente a 9,5%). FOESSA constata que, pese al crecimiento económico, el empleo ya no protege frente a la pobreza y mantiene la desigualdad entre generaciones y géneros.
La pobreza se cronifica y afecta a los hogares con empleo
El informe sitúa la tasa de riesgo de pobreza en el 20,2%, cuatro puntos por encima de la media europea (16,2%). La pobreza se concentra en familias con empleo precario, hogares aumenta incluso en periodos de crecimiento económico. El acceso a la vivienda se ha convertido en una emergencia social: España cuenta con 3,8 millones de viviendas vacías, mientras los precios de alquiler y compra siguen en niveles récord. La exclusión residencial y la inestabilidad habitacional son hoy principales causas de vulnerabilidad social.
Migración: esencial para la economía, pero con altos niveles de precariedad
Las personas nacidas en el extranjero representan el 18,2% de la población residente en España, es decir, más de 8,8 millones de personas, y su número se ha multiplicado por cuatro desde el año 2000. Los nacimientos de madre extranjera ya suponen el 30% del total.
El informe destaca su contribución decisiva al mercado laboral, especialmente en cuidados, agricultura y hostelería, pero también su mayor exposición a empleos precarios y discriminación estructural.
FOESSA advierte del riesgo de segmentación étnica del mercado laboral y de la necesidad de fortalecer las políticas de integración y reconocimiento de cualificaciones profesionales.
Formación y educación: determinantes en la movilidad social
El estudio confirma que la educación es el principal factor de movilidad y protección frente a la pobreza. Las personas sin estudios secundarios representan dos tercios de la población en exclusión severa, y el abandono educativo temprano triplica el riesgo de exclusión social.
FOESSA llama a reforzar el sistema educativo con becas basadas en la necesidad, acceso universal a la educación infantil (0-6 años) y programas de orientación y formación profesional para jóvenes fuera del sistema educativo y laboral. El informe concluye que España afronta una dualización creciente entre quienes acceden a empleos estables y quienes quedan fuera del sistema de bienestar.
FOESSA reclama un nuevo pacto social que priorice:
- El empleo digno y con derechos como eje de inclusión.
- La vivienda asequible como derecho básico.
- Una educación inclusiva y accesible que rompa la transmisión intergeneracional de la pobreza.
- La integración plena de la población migrante en el tejido laboral y social.
- La reconstrucción de los lazos comunitarios y democráticos, debilitados por la desigualdad y la desconfianza institucional.
Los resultados del IX Informe FOESSA confirman la vigencia de la misión de Fundación Novaterra, que desde hace más de tres décadas trabaja por la inclusión social y laboral de personas en situación de vulnerabilidad, promoviendo itinerarios de formación, acompañamiento e inserción en el empleo como herramientas para reducir la desigualdad y fortalecer la cohesión social.
El informe completo en el siguiente enlace: IX Informe – Foessa
