La mesa redonda de InNOVAción con Propósito reunió cuatro modelos de colaboración empresarial y dos testimonios que pusieron rostro al impacto de la inclusión sociolaboral.

Patronazgo y alianzas estratégicas, voluntariado corporativo, inversión social, formación especializada para el empleo verde y contratación inclusiva. Son distintas formas de entender la responsabilidad social empresarial, pero todas comparten un mismo objetivo: transformar el compromiso en oportunidades reales para las personas.

Bajo el título «Impacto en acción», la mesa redonda de InNOVAción con Propósito reunió a cuatro representantes del tejido empresarial que compartieron cómo sus organizaciones contribuyen a generar valor social a través de la colaboración con Fundación Novaterra.

Paco Alós, director de Responsabilidad Social y Relaciones Institucionales de Caixa Popular, puso en valor el papel de la entidad en el apoyo a iniciativas sociales de distintos ámbitos y sectores, así como su alianza con Fundación Novaterra, con la que colabora desde hace una década en proyectos de formación e inclusión sociolaboral y en el impulso al emprendimiento.

Por su parte, David Andrés, de Analog Devices, compartió la implicación de los profesionales del centro de València en las labores de voluntariado tras la DANA, así como su colaboración con Fundación Novaterra en la remodelación de infraestructuras. Una experiencia que evidencia cómo el compromiso corporativo puede traducirse en respuestas concretas ante las necesidades de la comunidad.

Carlos Ferrer, de Eurofins, explicó la colaboración de la compañía en la financiación del Proyecto ANDA y su apuesta por la formación especializada en el sector ambiental, una vía para conectar las necesidades del mercado laboral con nuevas oportunidades de empleo.

Sergio Descalzo, de ION Proyectos, aportó la perspectiva de las empresas que participan directamente en los itinerarios de inserción laboral, derivando personas a los programas formativos y contratando a quienes completan estos procesos. Una colaboración que contribuye a acercar el talento a las empresas y a abrir nuevas puertas a personas que buscan una oportunidad laboral.

Pero el impacto cobra su verdadero sentido cuando se escucha a quienes lo viven en primera persona.

Lorena Villegas encontró en la formación como instaladora de gas tipo B una oportunidad para reconstruir su futuro tras la DANA y abrirse camino en un sector tradicionalmente masculinizado. Eduard Fernández, por su parte, representa el valor de las segundas oportunidades y la posibilidad de retomar un proyecto profesional gracias al acompañamiento y la formación.

Ambos compartieron, con emoción, lo que ha significado encontrar trabajo a través de los itinerarios de inserción laboral de Fundación Novaterra. Sus historias pusieron rostro a todo lo debatido durante la mesa: detrás de cada alianza, cada programa y cada iniciativa empresarial hay personas que pueden recuperar la confianza, desarrollar su talento y construir un nuevo futuro.

La conclusión fue clara: cuando las empresas ponen su compromiso al servicio de las personas, la responsabilidad social deja de ser una declaración de intenciones y se convierte en una oportunidad tangible de transformación. Porque el impacto real no se mide solo en los recursos movilizados, sino también en las puertas que se abren y en las vidas que cambian.