Desde Fundación Novaterra expresamos nuestro más profundo pesar ante el terremoto ocurrido en Venezuela, una tragedia que ha dejado a su paso pérdida de vidas humanas, familias destrozadas y comunidades enteras marcadas por la incertidumbre y el dolor.
Venezuela permanece con heridas abiertas que no son solo materiales, sino también humanas y emocionales. Nos unimos con respeto y silencio al duelo de quienes han perdido a sus seres queridos, y acompañamos en pensamiento a quienes siguen buscando respuestas entre la angustia y la devastación.
Este dolor trasciende fronteras. Afecta de manera especial a la comunidad venezolana que reside en España, así como a todas las personas que forman parte de nuestros programas y redes de convivencia. La distancia geográfica no atenúa el impacto emocional de una tragedia de esta magnitud; al contrario, lo profundiza, al sentirla desde la lejanía con la misma intensidad.
Experiencias recientes como la DANA nos han mostrado, también en otros contextos, cómo en cuestión de segundos la normalidad puede transformarse en pérdida, y cómo el dolor colectivo nos iguala en humanidad.
En este momento, queremos detenernos en lo esencial: el respeto por las víctimas, la cercanía con sus familias y la solidaridad con todo un país que atraviesa una de sus horas más difíciles. No hay palabras suficientes para aliviar el sufrimiento, pero sí la convicción de que el acompañamiento humano, incluso en silencio, también es una forma de estar presentes.
Desde Fundación Novaterra enviamos un mensaje de profundo respeto, duelo y solidaridad a todo el pueblo venezolano.
Hoy, Venezuela nos duele a todos.
