El Comercio Justo es un sistema comercial alternativo que ofrece a los productores acceso directo al mercado.
El comercio justo vende productos fabricados en condiciones respetuosas con los intereses fundamentales de las personas que los hayan producido, con el objetivo de erradicar el trabajo infantil, pagando salarios justos a los artesanos, retribuyendo por igual a mujeres y hombres, respetando el entorno, fomentando la participación de los trabajadores y defendiendo sus derechos laborales.
Las centrales de importación europea del comercio justo están federadas en el seno de la EFTA (Asociación Europea de Comercio Justo).
En enero de 1994, el Parlamento Europeo redacto un informe y adopto una resolución que proponía sostener y consolidar el movimiento de comercio justo e integrar sus principios en las políticas de la Unión Europea y sus estados miembros.