El empleo como factor esencial /
Es una evidencia que la sociedad en que vivimos margina y excluye a muchas, a demasiadas personas. Es una evidencia que esas personas no las inventamos: están ahí, en las calles, en las cárceles, en los reformatorios, en las casas de acogida, en los albergues, en los barrios viejos de las grandes ciudades, en los barrios periféricos de esas mismas ciudades...
Las carencias, los daños, las heridas y, como consecuencia, las discapacidades de esas personas son amplias y muy variadas: carencias culturales, desajustes familiares, falta de cualificación profesional, salud precaria, comportamientos marginales, escala de valores desestructuradas, incapacidad o dificultad para organizar su vida conforme a cánones normalizados...
Pero existe un aspecto que se identifica y repite en todos los casos: su dificultad para acceder a un puesto de trabajo, o para llegar a mantenerse en él un tiempo significativo. Este elemento común, terriblemente estigmatizador, adquiere una gran relevancia puesto que el “trabajo” es un factor clave de integración, desarrollo personal y consideración social.
La importancia del empleo /
El Empleo, además, de subsistencia económica, aporta a las personas dignidad y autoestima, siendo condición necesaria, aunque no suficiente, para conseguir una integración social plena y estable.
El desempleo, sin ser la única rampa de deslizamiento hacia la marginación y la exclusión social, es un elemento de primer orden en estos procesos.









